lunes, 13 de julio de 2009

Escoger las mejores operaciones y evitar las pérdidas continuas

Varios lectores me han preguntado acerca de cómo ejecutar operaciones para conseguir un nivel favorable de riesgo-recompensa. Este es un tema muy importante; veo que muchos traders pierden dinero, no porque no consigan detectar la dirección del mercado, sino porque no consiguen ejecutar buenas operaciones que exploten esa dirección. La mayoría de las veces esto quiere decir que introducen operaciones largas una vez que ya se ha materializado una fuerza considerable y viceversa. Para cuando persiguen el movimiento, es natural que se produzca una corrección. Conscientes de la necesidad de cortar las pérdidas, cierran la posición tras la corrección – para ver a continuación como al final el mercado se mueve en su dirección.

Esto es en gran parte lo que los traders llaman “morir por mil cortes de papel”. Muy a menudo, esto quiere decir identificar bien la dirección, pero tener una mala ejecución.

Me gusta utilizar el NYSE TICK para guiar mi ejecución. Si estamos en una tendencia alcista, por ejemplo, deberíamos ver que las correcciones en el TICK se producen a precios sucesivamente más altos. Busco el mínimo importante de precios más reciente y entonces espero a una corrección de varios minutos en el TICK. Si esa corrección no puede mover los precios por debajo del mínimo más reciente, ese se convierte en el punto en el que considero o bien iniciar una posición larga o añadir a una ya existente.

Si perforásemos ese mínimo más reciente, eso me haría cerrar la posición. Como resultado de esto, la distancia entre mi punto de entrada y el mínimo más reciente es mi riesgo definido. La recompensa definida es la distancia entre mi punto de entrada y el siguiente punto relevante. (Publico los objetivos de precio cada mañana antes de la apertura del mercado vía Twitter). Mientras que la distancia al objetivo exceda la distancia a mi stop en al menos un factor de 2 a 1, estoy dispuesto a realizar esa operación.

La clave para que esta forma de ejecutar funcione es ser lo suficientemente paciente cuando se es un comprador como para esperar a que los vendedores “tomen su turno”; y cuando eres un vendedor tener la paciencia para esperar a que pase el siguiente rebote de los compradores. Quiere ver a esos vendedores y compradores atrapados en el siguiente segmento de la tendencia; los cierres de estos ayudarán a la posición que tenga usted. Buena parte de la ejecución se reduce a la paciencia y a permitir a los compradores y vendedores demostrarle que no pueden mover los mercados al alza o a la baja.

Pondré algunos ejemplos al final de esta semana. Gracias por las preguntas. Mientras tanto, pueden ver este artículo sobre la ejecución de operaciones y este ejemplo de trading (en inglés). Observe que estas ideas son también relevantes para la operativa swing.

Traducido del original: Executing Good Trades: Avoiding Getting Chopped Up in Trading

Aprendizaje implícito: la clave para el rendimiento en el trading

Mi reciente artículo hizo hincapié en el papel que desempeña una buena planificación en el trading de éxito. Aunque la planificación de las operaciones es tan importante para el trader, como lo es planificar un partido para un quarterback, la realidad es que el rendimiento de un trader, como el del quarterback, es una función conjunta de la intuición y una cuidadosa previsión. El quarterback puede decidir que van a realizar una jugada de pase, con el lateral yendo al medio del campo como receptor principal, pero siendo presionado por los defensas puede optar por pasar el balón a un corredor o salirse de la zona de protección y buscar a otros receptores secundarios. De forma parecida, el trader puede planear una operación en una ruptura por debajo del mínimo del día, pero al observar un volumen muy bajo por las vacaciones, tomar beneficios antes de llegar a su objetivo cuando el NYSE TICK no consigue alcanzar unos mínimos decisivos en un movimiento a la baja.

Una de las experiencias formativas de mi carrera como psicólogo fue observar a los traders de alta frecuencia en Chicago (los que realizan 50-100 o más operaciones al día de forma discrecional) ganar dinero consistentemente, día tras día, semana tras semana, año tras año. Cuando vi cuánto pagaban en comisiones cada día y que aún así ganaban dinero, me di cuenta de que sus habilidades eran mayores que cualquier eficiencia de mercado.

Tal vez lo que me resultó más interesante fue que estos trader normalmente no me podían explicar en palabras cómo estaban tomando sus decisiones. Sí, podían señalas los cambios en el flujo de órdenes, el volumen, etc. – y sí, el tamaño de sus posiciones y sus ideas sobre limitar las pérdidas y tomar beneficios tenían un fuerte elemento de planificación previa – pero la mayoría de sus decisiones eran como la improvisación del quarterback. Me quedó claro que sabían mucho acerca de los mercados, pero no parecían saber lo que sabían.

Darme cuenta de esto me llevó a investigar el campo del aprendizaje implícito mientras escribía mi libro sobre el rendimiento en el trading. También me llevó a este artículo clave sobre la base objetiva del conocimiento subjetivo. Parece ser que, particularmente en el ámbito del reconocimiento de patrones, procesamos el mundo mucho mejor de forma implícita y subconsciente que explícitamente. Cuando conduzco, respondo al movimiento brusco del coche en el carril de al lado prácticamente de forma inmediata, antes de identificar conscientemente lo que ese coche está haciendo. Esto tiene sentido desde el punto de vista evolutivo: si necesitásemos evaluar racional y conscientemente cada amenaza antes de responder, no sobreviviríamos mucho tiempo como cazadores, pilotos de caza o pilotos de coches de carreras.

Un excelente artículo de investigación que me pasó un lector alerta (¡muchas gracias!) señala que el cerebro humano está diseñado para tomar decisiones lógicas de modo implícito. Por ejemplo, una investigación mostró cómo unos individuos a los que se les puso a observar una pantalla de ordenador en la que la mayoría de los puntos se mueven aleatoriamente, pero algunos se mueven con una ruta determinada pudieron al final realizar predicciones precisas sobre la dirección de los puntos programados, más allá de niveles atribuibles a la suerte. Los cálculos matemáticos necesarios para realizar estas predicciones están por encima del nivel de muchos de estos participantes. Más bien, sus cerebros captan las distribuciones de probabilidad en los datos y los sujetos los identifican en base a una “sensación” de lo que ocurrirá a continuación con los puntos.

El motivo por el que la psicología es crucial para los traders, en desarrollo o experimentados, es que el acceso a este conocimiento implícito, sentido, se ve alterado con facilidad por factores como la fatiga, la preocupación, la frustración y la presión por rendir. De hecho, uno de los errores más comunes que cometen los traders es que intentan solucionar los problemas de rendimiento pensando más. Como el insomne que pasa despierto más y más tiempo pensando en intentar quedarse dormido, el trader que analiza y se preocupa por el rendimiento pierde esa “zona” en la que las distribuciones de probabilidad se presentan implícitamente.

Los traders de éxito, con experiencia, saben más de lo que saben que saben. Su rendimiento depende crucialmente de su habilidad para mantener un estado mental en el que puedan acceder a su conocimiento implícito. Mantener esa “zona” será el tema del segundo artículo en esta serie.

Traducido del original: Implicit Learning: The Key to Trading Performance

domingo, 12 de julio de 2009

Superar el fracaso y luchar por su futuro

Escuchando a mi música favorita un sábado por la mañana, contemplé la situación de los traders que verdaderamente han sido dañados por sus experiencias en el mercado: la frustración, las pérdidas y los sueños rotos. En ese momento, me entró un correo electrónico que me recordó a los otros traders, los que realizan la alquimia de transformar el fracaso en éxito. Esto es lo que básicamente decía el e-mail:

He estado operando sin éxito durante años. Entonces pensé sobre su comentario acerca de probar un marco temporal distinto. Me he tomado los últimos meses para analizar los mercados a tiempo completo en un marco temporal distinto que nunca antes había considerado, utilizando un único patrón y los resultados me han alucinado. Comencé a utilizar dinero real la semana pasada y no puedo darle las gracias lo suficiente por inspirarme a realizar el cambio. ¡Increíble!

Observe lo que hizo el lector: dejó de operar, analizó los mercados y forjó una estrategia que encajaba con el mercado. Es increíble cuántas personas no se molestan en realizar una adaptación tan básica.

Considere las emisoras de radio que ponen música que les gusta y quieren escuchar, en vez de investigar los intereses de sus oyentes; los dueños de restaurantes que preparan la comida que prefieren comer y preparar; los dueños de boutiques que llenan sus tiendas con ropa y accesorios que se ajusta a sus gustos.

Conozco el dueño de un negocio que seleccionó un emplazamiento para su empresa basado en la proximidad a su casa. Ni estudio de tráfico, ni análisis de necesidades. Su empresa fracasó – el sitio no era visible desde la carretera cercana – y lamentó su sueño perdido.

Estos “emprendedores” están tan ocupados satisfaciendo sus propias necesidades que ignoran las necesidades del mercado. Su fracaso se debe a su indulgencia consigo mismos.

Veo lo mismo entre los traders. El mercado se vuelve lento y siguen operando. El mercado se pone revuelto y siguen buscando tendencias. ¿Por qué? Porque es lo que quieren hacer, no porque el mercado esté recompensando esas actividades.

Se ha escrito mucho acerca de si los seres humanos son inherentemente buenos o fundamentalmente malvados. Yo digo que ni lo uno ni lo otro: en su conjunto, la gente es increíblemente mediocre. Están distribuidos en torno a un gran pico de rendimiento próximo a una media cero, en la que el eje horizontal mide el esfuerzo organizado.

Eso es lo que hizo el correo especial: alguien que no tuvo éxito durante años realizó un esfuerzo a tiempo completo para descifrar los mercados y crear una estrategia a su medida que funcionase, no una estrategia que resultase cómoda y fácil. Encontró un único patrón que se ajustaba a las condiciones del mercado y opera selectivamente para ganar dinero; no paga dinero para poder operar como un hobby. Si continúa ese proceso de búsqueda, no me cabe la menor duda de que encontrará otros patrones a medida que las condiciones del mercado evolucionen.

Somos capaces de cosas grandes y nobles, mucho más que la mera indulgencia. Cualquiera que luche por el futuro, señaló Ayn Rand, ya vive en él hoy. La parte más grande de la grandeza es la disposición a ir más allá de lo que es cómodo y luchar por el futuro. Gracias por el correo.

Traducido del original: Overcoming Failure and Fighting for Your Future

sábado, 11 de julio de 2009

Gravitamos hacia nuestro diálogo interno

Voy a dar una charla a un grupo de traders esta tarde. Uno de los temas en el que haré hincapié es que nuestras acciones gravitan naturalmente hacia nuestro diálogo interior: cómo procesamos la información influye cómo responderemos a las situaciones.

El trader que se pasa el día pensando en posibles catástrofes acabará por volverse averso al riesgo.

El operador que se machaca a sí mismo tras un día con pérdidas pierda la motivación para prepararse para el día siguiente y pierde una gran oportunidad.

El trader que es un perfeccionista no puede tolerar perderse un movimiento y acaba persiguiendo los máximos, justo cuando el mercado se da la vuelta.

El trader que cree que no puede hacer nada mal tras una racha de días ganadores opera en exceso y excede sus límites de pérdidas al día siguiente.

El trader que prepara sus operaciones cuando repasa los posibles escenarios para el día no duda en iniciar la operación cuando los datos económicos salen favorables y gana dinero por la mañana.

De todas estas maneras, cómo pensamos afecta a cómo nos sentimos y actuamos. Nuestro diálogo interno construye nuestra realidad personal y ayuda a definir nuestras opciones conductuales.

Traducido del original: We Gravitate Toward Our Self-Talk

viernes, 10 de julio de 2009

El trading, la intuición, el cerebro y el cuerpo

Una excelente presentación con diapositivas de Jason Zweig, titulada el Dinero y la Mente (en inglés) ilustra cómo las decisiones de inversión y trading se ven afectadas por lo que ocurre en el cuerpo. Una cita interesante que toma del neurocientífico cognitivo Antonio Damasio es:

“Realizamos juicios no sólo valorando las probabilidades y las consecuencias, sino también (y principalmente) evaluando sus atributos emocionales”.

Esto tiene relación con la hipótesis del “marcador somático” de Damasio: que juzgamos lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo, en base a sus consecuencias emocionales, y que asociamos ciertos estados corporales con estas consecuencias. Cuando decido no comer una comida que es mala para mí, no es una decisión completamente razonada y abstracta. Más bien, la decisión está imbuida de una sensación física de desagrado cuando estoy conectado emocionalmente con las consecuencias de tomar ese alimento.

Estos marcadores somáticos ayudan a explicar la sensación (literal) que desarrollan los traders con respecto a los mercados tras una exposición prolongada a los patrones de oferta y demanda. La decisión de comprar o vender está imbuida de pistas físicas asociadas con la pérdida y la ganancia: esos marcadores somáticos orientan nuestras decisiones y acciones.

Normalmente pensamos en la oportunidad como una función de variables de mercado: volumen, volatilidad, tendencia y similares. Pero, ¿y si la oportunidad es más una función de la capacidad de uno mismo de acceder a sus marcadores somáticos? ¿Podría ser esto el motivo por el que los traders ven tan a menudo las emociones como el enemigo de una buena operativa?: el “ruido” del exceso de confianza, el miedo o la avaricia ahogan los marcadores más sutiles que nos alertan sobre el riesgo/peligro y la recompensa/oportunidad.

Si cultivásemos habilidades (auto-hipnosis, meditación) para calmar el flujo de pensamiento y emoción, ¿mostrarían los traders que hubiesen internalizado los patrones de mercado un acceso superior a su aprendizaje implícito y mejoraría su rendimiento? Ésta es un área de investigación prometedora.

Traducido del original: Trading, Intuition, Brain, and Body

Mantener las pantallas de trading simples, pero completas


Es interesante; cuando veo a traders desorganizados en su proceso de toma de decisiones, muchas veces me doy cuenta de que sus pantallas están mal organizadas también. Ésta es un área en el que más – más pantallas, más elementos apiñados en una pantalla – no es necesariamente mejor.

Si hace click en la imagen de arriba, verá una de las pantallas que utilizo para seguir el mercado en tiempo real (con e-Signal). Al hacer click en cualquiera de los símbolos en la mitad inferior de la pantalla, el gráfico de la mitad superior se actualiza. Los símbolos en la parte inferior izquierda me muestran los cambios en los sectores e índices desde la apertura del mercado; los símbolos en la parte inferior derecha muestran los cambios desde el cierre anterior e incluyen varios tipos de activos relacionados con las acciones (tipos a 10 años, oro, petróleo, euro/dólar).

He observado que mantener las pantallas de trading simples, con tan sólo la información que realmente necesito, me ayuda en la toma de decisiones. Cuando trabaja con una pantalla el suficiente tiempo, sabe exactamente dónde buscar la información relevante – muy útil al tomar y ejecutar las decisiones con rapidez.

Traducido del original: Trading Screens: Keeping Them Simple, But Comprehensive

jueves, 9 de julio de 2009

La ansiedad secundaria y el rendimiento en el trading

Hace algo de tiempo escribí sobre la ansiedad por el rendimiento como el problema emocional más habitual entre los traders (en inglés) y cubrí algunas de las técnicas que son más efectivas para combatir la ansiedad por el rendimiento. Hay, no obstante, otra variedad de ansiedad que afecta a los traders que prácticamente no recibe ninguna atención. Los psicólogos la llaman ansiedad secundaria.

Digamos que una persona tiene un ataque de pánico, experimenta una ansiedad y un temor que le desbordan y que no están conectados con nada que sea evidente. Esa sensación de pánico puede asustarle tanto que la persona desarrolle un miedo a los ataques de pánico. Así es como los pacientes con trastornos de pánico desarrollan a menudo agorafobia: asumen que sus ataques están causados por algo en su entorno, así que evitan ir a sitios que (creen) puedan activar nuevos ataques.

De forma parecida, he trabajado con estudiantes que han sufrido ansiedad por los exámenes, un tipo muy común de ansiedad por el rendimiento. Desarrollan tanto miedo a tener ansiedad durante un examen que acaban generando el miedo que esperaban evitar.

Cuando las personas desarrollan ansiedad sobre su propia ansiedad, eso se llama ansiedad secundaria. Es un problema particularmente espinoso porque genera un círculo vicioso: más ansiedad lleva a más miedo a la ansiedad que a su vez se transforma en más nervios.

Un elemento clave que perpetúa el ciclo es evitar las situaciones que podrían activar la ansiedad. Mientras intentemos evitar lo que tememos, nuestros miedos nos controlarán. Psicológicamente, la única cura para la ansiedad es enfrentarnos directamente a nuestros miedos mientras permanecemos en control de la situación. De esta forma, aprendemos en nuestra experiencia que podemos lidiar con situaciones amenazadoras.

Lo que ocurre con los traders es que responden a las pérdidas (o a la amenaza de pérdidas) con una ansiedad que les trastorna, a menudo porque están operando con demasiado riesgo o posiciones demasiado grandes. Como resultado, desarrollan un miedo a estos trastornos y evitan las situaciones que podrían llevarles a volver a sufrirlos. Un trader con el que trabajé nunca aumentaba el tamaño de sus posiciones de forma proporcional a su habilidad. Ganaba dinero, pero nunca tanto como debería haber ganado. Resulta que esta era su forma de lidiar con las grandes y dolorosas pérdidas que había sufrido al comienzo de su carrera. Operar con posiciones muy pequeñas era su forma de mantener a raya la ansiedad; no tenía tan sólo miedo a perder dinero, sino a perder también la cabeza.

Otro trader con el que trabajé tenía tanto miedo a bloquearse que analizaba en exceso las oportunidades de trading, a menudo desperdiciando buenas operaciones. El bloqueo que temía tenía sus raíces en la ansiedad: perder el control sobre el trading, por perder el control emocional.

El enfoque que en mi opinión resulta más útil para tratar la ansiedad secundaria es la visualización guiada, complementada con el biofeedback. Lo que hago en sesiones intensivas es hacer que los traders practiquen mentalmente escenarios en los que pierden dinero mientras que mantienen sus cuerpos bajo control. El seguimiento de la variabilidad en el ritmo cardiaco ha sido especialmente útil para esto; el programa de Freeze Framer al que hice referencia en este otro artículo se llama ahora emWave y me ha funcionado bien.

La clave para utilizar el biofeedback como mecanismo de entrenamiento es ayudarse a sí mismo a mantenerse físicamente tranquilo y concentrado, incluso mientras visualiza situaciones que le provocarían ansiedad, lo cual a su vez normalmente desencadenaría la ansiedad secundaria. Al repetir estas situaciones mentalmente una y otra vez hasta que pueda mantener el control físico, se está literalmente entrenando para dominar sus respuestas, eliminando la ansiedad secundaria desarrollando su auto-eficacia.

No podemos evitar sentir nervios, miedo y ansiedad, especialmente en situaciones en las que tenemos que funcionar en condiciones de riesgo e incertidumbre. Podemos, no obstante, evitar ponernos nerviosos sobre nuestros nervios y temer a nuestro miedo. Siempre experimentaremos emociones al operar; tan sólo que no tenemos que vernos controlados por las mismas.

Traducido del original: Secondary Anxiety and Trading Performance

Aprender a operar: obsérvese a sí mismo, revise su operativa

En un artículo reciente, enfaticé que buena parte del desarrollo de la maestría en el trading es una función del reconocimiento de patrones y de la capacidad para actuar sobre esos patrones en tiempo real. Un ejemplo clásico de esto es cómo se vuelve un radiólogo un profesional competente y experto. Leer uno radiografía de rayos X o cualquier otro tipo de imagen quiere decir ser capaz de distinguir las variaciones normales de las anormales. Al comienzo, al ojo no entrenado, la mayoría de las imágenes médicas parecen iguales. Sólo con una exposición repetida a las imágenes y sus variaciones aprenden los estudiantes de Medicina a formular y descartar diagnósticos. Leer todos los libros del mundo no puede sustituir al aprendizaje a pie de cama y a repasar radiografías con médicos expertos.

El trader que graba en video su operativa tiene una herramienta poderosa para conseguir tres tareas de aprendizaje:

  1. Ver más patrones de mercado y consolidar éstos mejor en su mente.

  2. Repasar su desempeño para valorar en qué áreas de su operativa necesita trabajar más y para formular metas para ese trabajo.

  3. Repasar su desempeño para valorar qué áreas de su operativa reflejan sus puntos fuertes, para que estos puedan cristalizar y los pueda seguir aprovechando en el futuro.

Cuando dejé mi empleo a tiempo completo con traders propietarios en Chicago y comencé a trabajar con traders en bancos y fondos hedge, me sorprendió la sofisticación de estos últimos en términos de gestión de cartera y me sorprendió por igual su falta total de sensibilidad a los movimientos del mercado a corto plazo. Muchas veces, un gestor de carteras me describía una idea excelente y luego la ejecutaba al peor precio del día. Me di cuenta de que, a pesar de lo inteligentes que eran los traders institucionales, les faltaba la exposición a los patrones de mercado a corto plazo y por tanto no captaban cuándo dominaban (o dejaban de dominar) los compradores o los vendedores minuto a minuto, hora a hora.

Los traders que utilizan la grabación en vídeo básicamente doblan su exposición a los patrones de mercado y a sus propios patrones como traders. Puesto que el aprendizaje de patrones se produce en función del número de exposiciones a las distintas configuraciones, el trader que no sólo ve los mercados, sino que los vuelve a ver tiene más probabilidades de disfrutar de una curva de aprendizaje (y rendimiento) acelerada.

Las dos formas más habituales de grabación que me he encontrado en mi trabajo con los traders es el software de grabación de pantalla y la grabación en vídeo en sí con una cámara enfocando la pantalla. El primero está disponible a través de programas como Camtasia; el segundo es mejor realizarlo con una cámara digital que grabe directamente en disco duro.

Por supuesto no tiene sentido revisar el día entero, todos los días. En general las mejores revisiones son las de sus mejores y sus peores operaciones para consolidar lo que hace bien y corregir lo que necesita mejorar. Si los traders repasan aunque sólo sea su mejor y su peor operación cada día – lo que hicieron los mercados y lo que hicieron ellos – sospecho que sería más probable que se volviesen competentes, y en menos tiempo, que el trader que según cierra el mercado recoge sus cosas y se va.

Recuerde, no obstante, que los estudios sugieren que no es sólo lo que revise sino cómo que supone la diferencia a la hora de aprender. El mejor aprendizaje tomas las observaciones y las convierte en metas concretas para realizar un seguimiento en el futuro. La observación pasiva de los mercados (y de la operativa de uno mismo) es mucho menos poderosa que la observación activa y la fijación de metas.

Traducido del original: Learning to Trade: Viewing Yourself, Reviewing Your Trading

miércoles, 8 de julio de 2009

El papel de los indicadores somáticos en las decisiones de trading

Creo que este es uno de mis artículos más importantes: una perspectiva sobre la psicología del trading desde el campo de la neurociencia cognitiva.

En artículos anteriores, he enfatizado la importancia de controlar el nivel de excitación del cuerpo como una habilidad de trading fundamental porque muchas alteraciones psicológicas del trading se basan en estados físicos concretos. Hay métodos cognitivos y conductuales para conseguir este control; estos métodos incluyen sencillos ejercicios que los traders pueden realizar por sí mismos.

La psicología del trading, no obstante, es mucho más que simplemente domar las emociones. La idea de que las emociones son la raíz de los problemas de trading – y de que los traders de éxito han eliminado sus emociones – es uno de los grandes mitos en la materia. De hecho, los estudios sobre la neurociencia cognitiva – en especial el trabajo del que Antonio Damaso es pionero – sugiere que la emoción es absolutamente crucial para la toma de decisiones.

La principal contribución de Damasio en esta área de investigación es su hipótesis de los indicadores somáticos. Se puede obtener una visión general de esta hipótesis en este artículo. Según ese artículo, lo esencial de la hipótesis de los indicadores somáticos es que:

"Las estructuras en la corteza prefrontal ventromedial proporcionan el sustrato para el aprendizaje la asociación entre ciertas clases de situaciones complejas, por un lado, y el tipo de estado bio-regulatorio (incluyendo el estado emocional) generalmente asociado con esa clase de situación en la experiencia individual pasada. El sector ventromedial contiene los vínculos entre los hechos que componen una situación dada y la emoción anteriormente emparejada con la misma en la experiencia contingente de un individuo. Los vínculos son 'disposicionales' en el sentido de que no contienen la representación de los hechos o el estado emocional explícitamente, sino que contienen el potencial para reactivar una emoción actuando sobre las estructuras corticales o subcorticales adecuadas…"

¡Parafraseemos eso en cristiano! Una sección de la corteza frontal es responsable de almacenar y procesar las asociaciones entre las situaciones y las emociones que fueron activadas por esas situaciones. Cuando almacenamos esas asociaciones, no estamos almacenando recuerdos conscientes. En su lugar, creamos vínculos entre situaciones y cómo nos hicieron sentir esas situaciones. Esos vínculos son "disposicionales", lo que quiere decir que nos llevan a actuar de una forma u otra.

Un ejemplo sencillo: tengo muchos buenos recuerdos de pasar tiempo en cafeterías en los EEUU y Europa. Si paso por una cafetería en las calles de Seattle y huelo el aroma del café, esa percepción activa los estados-de-sentimiento asociados con mi experiencia anterior. Gracias a esos estados-de-sentimiento, estoy predispuesto a entrar en la cafetería y pasar un rato allí. Mi decisión de entrar en el local no es un proceso simple y racional de ponderar los pros y los contras. Más bien, el estado de sentimiento mezclado con la percepción del café – un vínculo integrado en la corteza prefrontal ventromedial – me lleva a esa decisión.

Y así con todas las decisiones, argumenta Damasio. Los sentimientos – desde las emociones explícitas a sensaciones del cuerpo – se unen con las percepciones para guiar nuestro comportamiento.

El estudio citado en el artículo sugiere que, cuando la gente sufre daños en su corteza prefrontal ventromedial, ya no son capaces de tomar decisiones razonables. Una línea de investigación particularmente fascinante tiene que ver con un juego de toma de riesgos que requiere una toma de decisiones parecida a la del trading. Esta "tarea de apostar" se realiza escogiendo cartas de cuatro barajas. Dos de las barajas tienen un pago mayor cuando se gana, pero también quitan mucho dinero cuando se pierde, de tal forma que los rendimientos globales son negativos. Las otras dos barajas pagan menos cuando se gana, pero también quitan menos cuando se pierde y una expectativa global positiva.

Al comienzo de las apuestas, los sujetos del experimento no conocen las probabilidades de las barajas. A lo largo del tiempo, no obstante, los sujetos normales aprenden a preferir los montones de cartas con las probabilidades positivas. Cuando se les conecta a instrumentos de biofeedback, muestran unas respuestas de conducción eléctrica en la piel antes de realizar sus elecciones. Estos estados de sentimientos relacionados con el estrés parecen guiar la elección de las barajas. Al revés, los sujetos con daño en sus cortezas prefrontales ventromediales no muestran estas respuestas anticipatorias. Carecen de los sentimientos que guían la buena toma de decisiones. Como resultado, muestran una preferencia sostenida de las barajas con grandes beneficios y pérdidas y expectativa negativa. Al no tener acceso a sus estados de sentimientos codificados, no pueden tomar buenas decisiones en condiciones de riesgo e incertidumbre.

Ahora viene la parte realmente interesante. Los adultos normales que se describen a sí mismos como tomadores de riesgos no tienen dañadas sus regiones de la corteza prefrontal ventromedial, pero muestran una tendencia parecida a seleccionar persistentemente cartas de las barajas con mucho riesgo y poca rentabilidad. Cuando se les conecta a instrumentos de biofeedback, los tomadores de riesgos sí muestran señales emocionales antes de tomar sus decisiones, al igual que los sujetos normales. Tienden, no obstante, a anular esas señales con sus procesos mentales explícitos. Los sujetos con daños cerebrales, por el contrario, nunca reciben las señales emocionales de la corteza prefrontal ventromedial.

Las implicaciones para el trading son importantes. La idea de que los traders de éxito superan o eliminan sus emociones no tiene ninguna base. Si eso ocurriese realmente, el trader se comportaría como un paciente con daños cerebrales. Más bien, es la eliminación de las señales emocionales y de las señales de la experiencia corporal la que facilita la mala toma de decisiones. Esta eliminación puede producirse debido a la ansiedad, la avaricia, o una multitud de racionalizaciones cognitivas. Lo que esto implica, no obstante, es que – a algún nivel – los traders experimentados reciben valiosas señales físicas y emocionales que guían su toma de decisiones. Es la falta temporal de acceso a estas señales la que lleva a los traders a comportarse como los tomadores de riesgo en los experimentos de Damasio.

En un artículo reciente, enfaticé el valor del biofeedback para conseguir el autocontrol. Bien puede ser, no obstante, que el mayor valor de las disciplinas como la meditación, la relajación y el biofeedback sea ayudar a las personas a mantener una mente despejada para que no tengan que eliminar y ocultar los indicadores somáticas que son necesarios para una buena toma de decisiones. Tengo la sospecha de que los traders aprovecharían mejor las disciplinas que les permiten ser observadores precisos de sus sentimientos que la recomendación de suprimir esos sentimientos. La capacidad de elección es el corazón del trading y, si Damasio tiene razón, nuestra experiencia emocional es un sustrato necesario de la elección. Los indicadores somáticos están allí; es simplemente una cuestión de mantener abierto nuestro acceso a los mismos, incluso cuando estamos rodeados de riesgo, recompensa e incertidumbre.

Traducido del original: The Role of Somatic Markers in Trading Decisions

Opere como un “pelete”: cuente las cartas

En dos artículos recientes, he resumido las probabilidades de alcanzar varios puntos de referencia, incluyendo los máximos y mínimos del día anterior y el precio de trading medio del día anterior.

Lo que hace al trading tan interesante es que estas probabilidades cambian dinámicamente: a medida que los mercados se mueven, también lo hacen las probabilidades de alcanzar esos puntos de referencia. Es la incapacidad de los participantes en el mercado para actualizar sus perspectivas en base a los sucesos más recientes la que crea una importante fuente de ventaja de trading a corto plazo.

Cuando se compara a la bolsa con los juegos de azar, lo que se insinúa es generalmente negativo: que los traders son poco más que gente que lanza los dados esperando dar un pelotazo. Pero los juegos de azar tienen la otra cara de la moneda, tipificada por el contador de cartas. El contador de cartas, o pelete, cuando recibe una mano es consciente de las probabilidades de ganar con esas cartas en concreto. El pelete también sigue qué cartas ya se han repartido, actualizando dinámicamente las probabilidades de que salgan nuevas cartas favorables para su jugada. Es este conocimiento de las probabilidades – y la habilidad de actualizarlas en tiempo real – que hace que se prohíba la entrada en muchos casinos a los que cuentan las cartas.

El mercado de ayer es como una mano de cartas que se nos ha repartido. A continuación, por la noche el mercado nos da otra carta. En la apertura, el mercado nos da otra carta. Todo el rato, las nuevas cartas mejoran o no las probabilidades de que alcancemos los objetivos de precios a medida que avanza el día.

Como esta analogía deja claro, una fuente importante de ventaja en el trading viene de la decisión de cuándo no operar. Al igual que el jugador de póker profesional pasará muchas manos cuando las probabilidades son desfavorables, perdiendo una pequeña cantidad para preservar la oportunidad de apostar fuerte cuando las circunstancias sean más favorables, el trader profesional no necesita operar. En vez de eso, el trader apuesta cuando las probabilidades de ganar mejoran.

Este enfoque de trading da el mismo valor a la salida – el objetivo de precio – que a la entrada. Sí, es importante obtener un precio de entrada lo mejor posible, pero es saber cuáles son las probabilidades de alcanzar esos precios de referencia lo que al final define lo que es una buena idea de trading si está operando como un contador de cartas. Al controlar el tamaño de la apuesta – no apostándolo todo a una idea y arriesgándose a la ruina – y al salir tan pronto como dejen de estar las probabilidades a su favor, permite que las probabilidades trabajen a su favor.

Observe que esto supone una forma totalmente distinta de considerar los stop-loss. Un nivel de stop-loss no se define por cuánto está dispuesto a perder. Más bien, se define como el punto en el que las probabilidades dejan de estar a su favor. El jugador de póker si saca una carta que no mejora su jugada se plantará al poco: la actualización de las probabilidades le dice que pare. Pero si ya de entrada no sabe cuáles son las probabilidades, es difícil mantener las posiciones hasta que se alcancen los objetivos y es difícil saber cuándo y dónde dejar de jugar.

Todos los días el mercado nos ofrece jugar unas cuantas manos. Para ganar el torneo del trading, jugamos muchas, muchas manos. La consistencia – conocer y seguir las probabilidades – distingue al jugador profesional del tipo enganchado a las tragaperras. Tal vez no sea tan diferente en los mercados.

Traducido del original: Trade Like a Card Counter