martes, 7 de julio de 2009

Cinco trampas en las que caen los traders en desarrollo

He estado trabajando con algunos traders que eran nuevos en sus empresas; he aquí cinco observaciones sobre sus fallos más habituales y las trampas en las que caen durante su desarrollo:

  • Carecer de un plan de desarrollo. Los traders normalmente comienzan operando con pocos contratos y manteniendo las pérdidas pequeñas. A continuación, a medida que desarrollan sus habilidades y consiguen tener éxito consistentemente, operan con más capital y ajustan sus límites de pérdida proporcionalmente. Muy a menudo, ellos (y sus empresas) no tienen un plan estructurado para saber cuándo aumentar el tamaño de sus posiciones, qué tiene que ocurrir para que aumenten el tamaño, cómo fijar y monitorizar los límites de pérdidas, cómo tratar con la reducción del capital, etc. Sin unas guías y unos puntos de referencia claros, no es raro que los nuevos traders se vayan a pique.
  • Carecer de una estructura para el desarrollo de habilidades. Muchos traders no mantienen registros ni diarios y, si lo hacen, no los mantienen de forma consistente o la calidad y profundidad de las entradas es escasa. Muy a menudo, los diarios consisten en observaciones genéricas ("Necesito ser más paciente al operar") sin observaciones concretas de por qué ocurren los problemas y que puede hacerse, específicamente, para solucionar estos problemas. Sin tener datos objetivos sobre su operativa, es difícil que los traders sepan realmente qué es lo que les funciona y qué no. ¿Está el trader teniendo unas pérdidas abiertas superiores a lo habitual? ¿Está fijando los stops demasiado próximos al mercado y le están sacando de operaciones que habrían sido rentables poco después? ¿Está ganando el trader más dinero en mercados con tendencia que en otros más estrechos y laterales? Sin algunos mecanismos de revisión y valoración, este tipo de preguntas se queda sin respuesta.
  • Carecer de perspectiva sobre el día de trading. Muchos traders buscan patrones para iniciar operaciones antes de entender realmente lo que está ocurriendo en el mercado. ¿Está el mercado consolidando un rango o continuando una tendencia? ¿Estamos aceptando un valor superior o inferior? ¿Hay más o menos volumen en niveles de precios clave? ¿Cuáles son los temas que están dominando el mercado? Un número sorprendente de traders no pueden responder a estas preguntas. En vez de ello, simplemente reaccionan a precios superiores o inferiores sin situar esos movimientos en un contexto más amplio.
  • Carecer de stops y objetivos específicos. Algo que se deduce lógicamente de centrarse demasiado en los patrones es que muchos traders no tienen claro dónde y cómo cerrar las posiciones. Sin stops y objetivos explícitos, tienden a salirse de las operaciones en el punto de mayor dolor o en puntos en que se sienten cómodos con su beneficio. El problema con estas salidas sobre la marcha es que frecuentemente hacen que el trader aguante las pérdidas demasiado tiempo y se salga de las operaciones ganadoras demasiado pronto. Tener más ganadores que perdedores no sirve si sus ganadores son considerablemente más pequeños que sus pérdidas.
  • Carecer de persistencia. Muchos traders nuevos simplemente no tienen aguante emocional. Pierden dinero con una idea y la abandonan rápidamente, en vez de volver a probar con un mejor ajuste del momento de la entrada. Dejan de operar y se alejan de la pantalla tras sufrir varias pérdidas o cuando los mercados se vuelven un poco lentos. En vez de observar los mercados y probar algunas ideas de trading en modo de simulación, abandonan el proceso de aprendizaje por completo. Bien es cierto que no se debe ser tozudo ni operar por frustración intentando recuperar las pérdidas. Pero muchos traders en desarrollo no han aprendido a aceptar las pérdidas y seguir adelante: aprenda de sus pérdidas y después déjelas atrás.

El objetivo del trader en desarrollo debería ser convertirse en una máquina de aprender. ¿Cómo de bien se está educando usted?

Traducido del original: Five Pitfalls of Developing Traders

Tras una pérdida devastadora

Fue en el año 1982. Había estado corto la mayor parte del año y me estaba yendo bastante bien en mi cuarto año como trader de acciones de los EEUU. Por primera vez me permití pensar en el trading como algo más que una afición: como una fuente potencial de ingresos que me liberase para poder dedicarme a escribir.

Entonces llegamos a mediados de agosto. Una subida brutal llevó a precios mucho más altos y me dejó en números rojos. Decidí aguantar y esperar a una corrección, pero la corrección fue muy leve. Volvimos a subir fuertemente en otoño y me vi obligado a realizar unas pérdidas que eliminaron no sólo la mayoría de mis beneficios anteriores, sino también mis sueños de unos ingresos extra.

Tendría que decir que fue el periodo más deprimente de toda mi vida. Me estaba cuestionando el trabajo que estaba realizando en un centro de salud mental – una gran experiencia de aprendizaje, pero no una trayectoria profesional viable – y tampoco era feliz en mis relaciones personales. Las pérdidas de trading eran la guinda de un pastel que no era precisamente delicioso. Toqué fondo en un bar en Homer, Nueva York tras haber bebido mucho y haber fumado algo que luego descubría había sido adulterado. No fue una época feliz.

Estoy convencido de que las personas de más éxito no son las que nunca tienen malas rachas en la vida, sino las que las utilizan para dar la vuelta a sus vidas. Dejé de operar y me dediqué a estudiar el mejor momento de entrada en los mercados de tal forma que, me juré a mí mismo, me permitiese no volver a cometer el mismo error. De ese periodo vienen los estudios sobre nuevos máximos y mínimos y las relaciones de sectores adelantados/retrasados que sigo utilizando hoy en día.

También le día la vuelta a mi vida social. Tras consumir una botella entera de whiskey en una fiesta de Año Nuevo de 1984, me encontré demasiado borracho para realizar las preguntas pertinentes a la mujer que acababa de conocer. Si hubiese preguntado, me habría enterado de que todavía no estaba divorciada, que tenía tres niños y que me sacaba nueve años – nada de lo que estaba buscando. Hoy, 24 años después, sigue siendo mi esposa y la mejor decisión de mi vida.

Con mi matrimonio en 1984, vino la responsabilidad compartida de tres niños. Los pasos que no di por mí mismo los tuve que dar por mi nueva familia. Se acabaron la bebida y las fiestas. Utilicé mi experiencia en el centro de salud mental para conseguir un puesto de asesor de estudiantes en la Universidad de Cornell, con una bajada del sueldo del 33%. Un año después, impresionada por mi experiencia en Cornell, me contrató la Upstate Medical University en Siracusa y me uní al claustro de la facultad de Medicina.

En esta universidad, me di cuenta de que mi habilidad para la asesoría no se ajustaba a la perfección al entorno de la facultad de Medicina. Me dediqué a un estudio en profundidad de la literatura sobre investigación y práctica y me enseñe a mí mismo los fundamentos de un enfoque emergente de terapia llamada "terapia breve". Poco después, comencé a dar clases de terapia breve en los programas de psicología y psiquiatría. En 1990 publiqué mi primer ensayo en el campo y otro en 1992. Había encontrado mi nicho de mercado: uno que me llevaría a publicar más de 50 ensayos y capítulos de libros, dos libros sobre psicología y psiquiatría y tres libros que combinaban mi amor por el trading y la psicología – y, por supuesto, este blog diario.

Cuando miro atrás a esa pérdida de trading en 1982 la veo ahora como el comienzo de una remontada, no como el final de un sueño. Pero hizo falta que me mirase en el espejo de forma implacable y sin excusas para realizar esa remontada. También hicieron falta relaciones con personas a las que quisiese lo suficiente como para exigirme más a mí mismo.

He recibido varios correos y comentarios en el blog de traders que han sufrido unas pérdidas devastadoras. Este artículo es para ellos. Lo que no le mata puede hacerle más fuerte, si es capaz de mirarse en el espejo sin excusas.

Traducido del original: After a Devastating Trading Loss

lunes, 6 de julio de 2009

La importancia de escucharse a sí mismo

Una realidad fundamental de la psicología del trading es que sabemos más de lo que creemos que sabemos. Mucho de lo que sabemos se basa en corazonadas – no en un conjunto de ideas formadas explícitamente. Esas pistas internas se pierden cuando nos vemos desbordados por emociones causadas por experiencias de aprendizaje negativas. Hace falta una mente independiente – una mente libre de preocupaciones, miedos y demandas internas – para mantenernos alineados con nuestra intuición. Al tranquilizar el cuerpo y la mente, obtenemos acceso al conocimiento no explícito que poseemos, pero que puede no nos demos cuenta de que tenemos. Éste es el motivo por el cual muchas de las técnicas de terapia breve que enseño a los traders – lo que llamo terapia para los que están mentalmente bien – están diseñadas para recuperar el control del cuerpo y la mente. No es casualidad que la mitad de los capítulos de mi libro sobre cómo ser su propio entrenador estén dedicados a estas técnicas.

La pérdida de disciplina es la principal preocupación de los traders que buscan ayuda psicológica. Pero igual de importante es la tendencia relacionada a no escucharse a uno mismo, aunque esto normalmente no se identifique. Muchísimas veces, sabemos lo que tendríamos que estar haciendo y no actuamos. A veces por dudar de nosotros mismos, otras veces por miedo, otras por escuchar a los demás, en vez de a nosotros mismos. Sabemos – y en algún nivel incluso sabemos que sabemos – pero no escuchamos a ese conocimiento. Esto tiene una doble consecuencia: una oportunidad perdida, pero también una pérdida de confianza. Es difícil seguir confiando en nuestro juicio si continuamente nos traicionamos conductualmente a nosotros mismos.

Una vez que hemos realizado el duro trabajo del análisis – hemos estudiado los datos, leído las noticias, observado los gráficos, hablado con compañeros – corresponde al modo implícito del cerebro realizar la síntesis. Sin los datos que provienen de las largas horas de observación, la mente no tiene nada que sintetizar: primero necesitamos observar muchos patrones antes de que podamos reconocer esos patrones en tiempo real. Pero si no nos escuchamos a nosotros mismos – si nos quedamos anclados en el análisis, o si tenemos tanto ruido mental que no podemos centrarnos en nuestra síntesis – perdemos esas muchas horas de aprendizaje.

A muchos gurús les gustaría que les escuchase en busca de consejo. La única sabiduría, no obstante, proviene de escucharse a uno mismo.

Traducido del original: The Importance of Listening to Yourself

domingo, 5 de julio de 2009

Superar la ansiedad en el trading

En un artículo anterior, examinamos la ansiedad y su efecto sobre la toma de decisiones. La ansiedad afecta al trading de muchas formas, incluyendo:
  • Inhibición: no iniciar las operaciones indicadas por nuestras investigaciones o nuestro sistema.
  • Bloquearse: no salir de posiciones que han alcanzado o excedido el nivel del stop-loss.
  • Abortar las operaciones ganadoras: cerrar las posiciones antes de que alcancen sus objetivos.
  • Perseguir al mercado: entrar en los mercados demasiado tarde en un movimiento por miedo a perderse el movimiento.
Observe que esta lista incluye muchos de los problemas de “disciplina” más comunes a los que se enfrentan los traders. Sirvan como prueba de las formas en que la ansiedad puede alterar nuestro procesamiento de la información y sesgar nuestras acciones.

El primer paso para tratar la ansiedad de forma eficaz es valorar sus causas. No hay una solución única para todos los casos de ansiedad; en casos graves es importante que un profesional experimentado y entrenado realice una valoración. Éstas son algunas de las preguntas que hago cuando trabajo con un trader que ha tenido problemas de ansiedad:
  1. ¿Es la ansiedad una respuesta a un peligro objetivo? La ansiedad no es necesariamente señal de una mala adaptación al entorno. A veces nos enfrentamos a peligros muy reales y la ansiedad es una útil señal de la mente y el cuerpo que nos dice que reduzcamos nuestro riesgo. Si nuestras ideas no están funcionando y la volatilidad ha aumentado considerablemente, la ansiedad puede resultar útil para mantenernos fuera del mercado, conservando el capital y esperando hasta que las condiciones (las nuestras y la del mercado) mejoren. La ansiedad también resulta útil en situaciones en las que los traders comienzan a operar antes de haber recibido un entrenamiento adecuado y haber adquirido algo de experiencia: ¡sus mentes les están avisando de que lo que están haciendo es peligroso!

  2. ¿Es la ansiedad crónica? ¿Afecta sólo a nuestro trading o también a otras áreas de nuestra vida? Si afecta a otras áreas, puede que estemos tratando con un trastorno de ansiedad, que afecta a un sorprendente 18% de todos los estadounidenses en cualquier año. Existen métodos cognitivos-conductuales estructurados y medicamentos no adictivos (¡no los tranquilizantes!) para tratar con los trastornos de ansiedad. En estos casos es fundamental obtener ayuda de un profesional con experiencia en estos trastornos para conseguir avances duraderos.

  3. ¿Es la ansiedad una reacción a un trauma? Los sucesos emocionales dolorosos pueden dejar huella en forma de estrés traumático. A veces, estos sucesos tienen que ver con el trading; en otras ocasiones reflejan sucesos difíciles que ocurrieron hace tiempo. Si el trauma ha sido reciente, puede que la ansiedad no sea crónica, pero que aun así requiera la ayuda de un profesional preparado para tratar con el estrés traumático. Los métodos conductuales basados en la exposición son muy efectivos para superar las respuestas traumáticas.

  4. ¿Es la ansiedad parte de un proceso de pensamiento disfuncional? Esto es más difícil de discernir. Los sentimientos de ansiedad pueden avivar pensamientos de ansiedad, pero los pensamientos negativos también pueden generar ansiedad. A veces vemos cómo los traders mantienen un flujo constante de pensamientos catastróficos y de preocupación, especialmente tras un periodo de pérdidas. Esta forma de pensar mantiene al cuerpo en un estado de preparación para el peligro, lo que experimentamos como ansiedad. Los métodos de restructuración cognitiva han demostrado ser eficaces para cambiar estos patrones de pensamiento e interrumpir los periodos de ansiedad.

  5. ¿Puede ser la ansiedad parte de un problema médico más amplio? Para complicar las cosas aún más, hay una serie de desequilibrios endocrinos que pueden manifestarse en forma de trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. Si la ansiedad no se ajusta a un patrón típico de respuesta situacional o a un trastorno identificable, someterse a una revisión médica a fondo puede ser crucial.
Mi libro sobre el rendimiento de los traders finaliza con dos capítulos que detallan métodos conductuales y cognitivos que pueden resultar útiles para superar la ansiedad. Cuando los métodos de auto-ayuda son insuficientes, no obstante, es esencial buscar una asistencia profesional más formal. No tengo motivos para pensar que los traders no se ven afectados por los problemas emocionales que afectan a la población general. Si el 18% de la población experimenta trastornos de ansiedad en cualquier año, eso quiere decir que probablemente uno de cada cinco traders ve cómo este problema afecta negativamente a su rendimiento.

Traducido del original: Getting a Handle on Anxiety and Trading

viernes, 3 de julio de 2009

Un viaje entre culturas – Dedicado a la madre del cosaco ucraniano ;)



Le diagnosticaron daños cerebrales. Eso explicaba por qué le tenían en un ala distinta del hospital del orfanato de Moscú.

El vídeo grabado por mi hijo mayor, no obstante, contaba una historia distinta. El chiquitín de 13 meses que sólo pesaba 7 kilos – a comienzos de los 90, la comida y las medicinas escaseaban en Rusia – parecía alerta y atento. Interactuaba con sus cuidadores y jugaba con los pocos juguetes en su área. Su movimiento, su emoción – todo parecía normal.

Y así fue que hicimos un viaje de tres semanas a Moscú y sorteamos nuestro camino por el sistema de servicios sociales para finalizar nuestra adopción del pequeño Pavel, pronto conocido como Macrae. No sólo fue un viaje a través de un océano, sino a través de las culturas. En Moscú, éramos los extranjeros en una tierra extraña, pero nosotros y nuestros anfitriones también estábamos unidos por un deseo en común: asegurar un hogar lleno de amor para ese niño entusiasta que aparecía en el vídeo.

Poco sabíamos nosotros que la parte más importante del viaje ocurriría durante el viaje de regreso a casa.

Y vaya viajecito que fue: trece horas con un niño que no paraba de gatear en nuestro regazo. Tras haber visto únicamente su hospital durante su breve vida, Macrae estaba demasiado excitado por estar en el mundo real como para quedarse dormido.

Le sostuve cerca de mí y me miró.

Nuestros ojos se encontraron.

Inclinó su cabeza ligeramente hacia atrás.

¡Bum! De repente, golpeó su frente contra la mía.

Me sobresalté un poco, pero le acaricié la cabeza y seguí sosteniéndole.

¡Bum! Esta vez su cabeza golpeó la mía con más fuerza. ¡Ay!

Le volví a poner en mi regazo y la secuencia comenzó de nuevo.

Nuestros ojos se encontraron.

Echó la cabeza atrás.

¡CLONK! Esta vez sí que me dio fuerte en la cabeza.

¿Qué estaba ocurriendo? Una vocecilla dentro de mí empezó a darle vueltas a una idea horrible: Puede que realmente tenga daños cerebrales.

Resultó ser un viaje interesante: sostener a Macrae cerca, alejarle para evitar que me diese un cabezazo y vuelta a empezar de nuevo.

Cuando volvimos, llamé al trabajador social en Moscú. Lo más de pasada que pude le mencioné lo de los cabezazos. Se rió y me lo explicó: en el orfanato los cuidadores tenían un juego con los niños. El juego se llamaba “carnero”. Contaban hasta tres y se tocaban con las cabezas, como los carneros.

¡Sólo que yo no estaba participando en el juego! Yo no estaba contando y no estaba tocando la cabeza de Macrae con la mía. Así que, con cada vez mayor insistencia, el pequeño Macrae intentaba hacerme jugar. Literalmente, estaba intentando meterme algo de sentido en la cabeza.

Fue el mejor viaje de todos: el viaje de la comprensión. Nuestro nuevo hijo no tenía un problema. El estaba intentando formar un vínculo con nosotros de la única forma que sabía. ¡Yo era el que tenía “daños cerebrales”, siendo incapaz de entender su comunicación!

¿Cuántos malentendidos en la vida – entre las personas y entre las culturas – podrían resolverse si tan sólo emprendiésemos ese viaje para entender lo que se comunica y no sólo lo que se oye?

Traducido del original: A Cross-Cultural Journey

Evaluar la personalidad del trader: el papel de los datos psicométricos

¿Tienen los traders de éxito unos rasgos de personalidad comunes? Esta es una cuestión que interesa tanto a los aspirantes a traders como a las empresas de trading. La forma habitual de abordar este tema es ofrecer a los traders una serie de cuestionarios que evalúan la personalidad y a continuación ver si los resultados coinciden con los resultados de trading.

Hay buenos argumentos para utilizar el método del cuestionario para evaluar la personalidad. Los cuestionarios son fáciles de realizar y puntuar. También hay mediciones estándar muy fiables y válidas de los rasgos psicológicos en los libros de psicología, tal y como el NEO PI-R, (en inglés) basado en el trabajo de Costa y McCrae. Varias investigaciones de la London Business School (en inglés) han descubierto que los rasgos de personalidad – incluyendo el exceso de confianza y la búsqueda de sensaciones – tienen un grado de asociación importante con los resultados de trading. Esto se corresponde con mis propias observaciones, más informales, de que un nivel alto de neuroticismo, combinado con la búsqueda de sensaciones y la inconstancia, se corresponde a unos resultados de trading malos.

No obstante, el enfoque de los cuestionarios tiene varios puntos débiles en potencia. En primer lugar y sobre todo, no está del todo claro qué porcentaje de la varianza en los resultados de trading en el mundo real se debe a los rasgos de personalidad descritos por uno mismo. Mi investigación con el equipo de Andrew Lo en el MIT (en inglés) no encontró ninguna correlación importante en una muestra de traders. Tampoco está claro que el conjunto total de traders sea homogéneo, con un único conjunto de rasgos óptimos de personalidad. Al igual que en la Medicina se suelen asociar distintos tipos de personalidad con distintas especialidades – psiquiatría frente a cirugía frente a radiología – bien podría ser que distintos patrones de personalidad correspondan a creadores de mercado frente a gestores de carteras frente a traders de sistemas informáticos.

Igual de problemático resulta el hecho de que los cuestionarios suelen ser directos; para los que lo rellenan las respuestas “correctas” resultan obvias. Esto hace que sea fácil manipular los resultados, particularmente en un test de aptitud para un trabajo en el que los que realizan el test darán las respuestas socialmente más deseables (en inglés).

Por estos motivos, puede que valga la pena complementar la utilización de cuestionarios con datos psicométricos (en inglés). Como indica David Norman, del Illinois Institute of Technology, podemos aprender acerca de los traders evaluando su operativa, al igual que podemos aprender acerca de la operativa preguntando a los traders. El programa Trader DNA (en inglés) del Dr. Norman es un esfuerzo para recopilar datos sobre las operaciones de un trader, para que éste pueda identificar los patrones de su operativa que resultan rentables y los que no.

Habiendo utilizado este enfoque en mi propio trabajo con traders, me gustaría proponer que los datos psicométricos de un trader pueden desvelar aspectos importantes de su personalidad que resultan útiles para complementar la información obtenida de los cuestionarios:
  1. Frecuencia de trading. Creo que esto es una manifestación de la necesidad de estímulos por parte del trader y de una tendencia hacia la búsqueda de sensaciones. El trader que necesita/desea participar activamente en el mercado (es decir, el trader intradía) muestra unas necesidades de estimulación distintas de la del inversor a largo plazo.

  2. Tamaño de las posiciones en relación al tamaño de la cuenta. Ésta es una medida directa del apetito por el riesgo.

  3. Tamaño medio de las operaciones perdedoras frente a las operaciones ganadoras. Esto evalúa la prudencia del trader a la hora de gestionar el riesgo. Los traders con pérdidas ocasionales muy grandes muestran una falta de control sobre el riesgo.

  4. Número de posiciones simultáneas y de estrategias distintas que se utilizan. Esto es una medida de la complejidad conductual, que a su vez se ha descubierto está relacionada con un mayor rendimiento (en inglés) en varios entornos laborales. Tal complejidad puede también ofrecer una cierta medida de protección frente a cambios en el mercado.

Los datos psicométricos del trader permiten compensar varias de las deficiencias de los cuestionarios de personalidad. El ordenador las registra automáticamente y no es necesario que las administre o interprete un psicólogo. Representan datos objetivos y observables que no dependen de un sesgo subjetivo en su interpretación. Estos datos no pueden ser ocultos o disimulados por los traders.

Lo más importante, no obstante, es que los datos psicométricos del trader permiten una evaluación basada en el proceso. Podemos ver cómo cambian los patrones de trading a lo largo de distintas condiciones de mercado, en distintos mercados y con estrategias distintas. Las investigaciones de MacCrimmon y otros, por ejemplo, descubrieron que la asunción de riesgos tiene un componente situacional muy fuerte: hay personas que asumen mucho riesgo en una situación (en su vida personal, por ejemplo), pero que son reacias al riesgo en otras situaciones (en su economía). Los datos psicométricos ven la personalidad tal y como se manifiesta en el contexto específico del trading. Podemos detectar la personalidad que tiene el trader mientras opera. Esto hace que estos datos sean un buen complemento a otras mediciones de la personalidad más genéricas.

Finalmente, una ventaja de los datos psicométricos es que pueden ser recopilados por los mismos traders y que pueden utilizarlos directamente para identificar patrones de éxito y fracaso. Por ejemplo, los traders pueden hacer un seguimiento de su operativa y ver si se vuelven más o menos reacios al riesgo a medida que los mercados se vuelven más volátiles; si se vuelven más prudentes con el tiempo, etc. En este sentido, los datos psicométricos del trader son una herramienta tanto de evaluación como de aprendizaje.

Su personalidad afecta a su trading, pero su trading también refleja su personalidad. Un enfoque de evaluación equilibrado observa al trader desde ambos ángulos, identificando elementos de rendimiento asociados con la persona y la situación de trading.

Traducido del original: Assessing Trader Personality: The Role of Trader Psychometrics

Tres mitos frecuentes sobre la psicología del trading

Mi trabajo como psicólogo del trading me ha proporcionado una visión fascinante de los factores que separan a los traders que tienen éxito de los que no lo tienen, en una multitud de escenarios, desde firmas propietarias a bancos de inversión a fondos hedge. Tras haber conocido y trabajado con más de 100 traders profesionales en los últimos años, la principal conclusión a la que he llegado es que la mayoría de las generalizaciones sobre el trading no son ciertas. En este artículo, resumiré tres de los mitos más frecuentes sobre el éxito en el trading y ofreceré mi propia perspectiva, que difiere de estos mitos.

Primer mito: las emociones son la raíz de los problemas en el trading. Sí, las emociones pueden interferir con la concentración y el rendimiento, pero eso no quiere decir que sean la causa principal. De hecho, la angustia emocional es el resultado de una mala operativa tan a menudo como es la causa de la misma. Cuando los traders no gestionan el riesgo adecuadamente u operan con unas posiciones demasiado grandes para el tamaño de sus cuentas, se arriesgan a tener unas respuestas emocionales desproporcionadas a medida que fluctúan sus pérdidas y beneficios. De forma parecida, cuando los traders operan utilizando patrones que no han testeado, que no tienen una ventaja objetiva en el mercado, van a perder dinero y, antes o después, van a experimentar un comprensible nivel de frustración emocional. Conozco a muchos traders de éxito que son muy competitivos y emocionales. También conozco a muchos trader de éxito que son muy analíticos y nada emocionales. El trading es una profesión que depende del rendimiento, al igual que el deporte de élite o la interpretación. El éxito en estas áreas se da en función de una serie de talentos (capacidades innatas) y habilidades (competencias adquiridas). Ninguna cantidad de auto-control puede, por sí sola, hacer que una persona tenga éxito como músico, jugador de fútbol o trader. Una vez que los individuos poseen los talentos y habilidades necesarios para triunfar, no obstante, entonces los factores psicológicos se vuelven importantes. La psicología dicta lo consistente que uno sea con las habilidades y talentos que uno tenga; no puede reemplazar esas habilidades y talentos.

Segundo mito: cualquiera, con esfuerzo y dedicación, puede ganarse la vida con el trading. Esto es absurdo. ¿Cuántas personas se ganan la vida como actores o músicos? ¿Qué proporción de los que hacen deporte pueden ganarse la vida como atletas? Mucha gente juega al ajedrez o al póker, pero ¿cuántos pueden ganarse la vida con ello? Sencillamente, para ganarse la vida con cualquier actividad que se base en el rendimiento hay que ser consistentemente bueno en lo que uno hace. No todo el mundo tiene el talento, la habilidad o el empuje para tener éxito – en cualquier profesión. En los muchos traders que he conocido en distintos entornos, desde los traders independientes que operan desde su casa a los profesionales en empresas de trading, los mejores factores de predicción del éxito han sido el tamaño de la cuenta de trading y los recursos a disposición del trader. Si una persona ganase 30% al año en sus cuentas año tras año, estarían entre los mejores gestores de capital del mundo. La mayoría de los gestores de capital de los fondos de inversión, de los fondos hedge y de los fondos de pensiones no pude mantener ese rendimiento. Si, no obstante, un trader comienza con un capital de $60.000 puede que no esté satisfecho con unos beneficios de $18.000. Esto lleva al trader a aceptar un apalancamiento excesivo y a arriesgarse a la ruina cuando se produzca una inevitable racha de operaciones perdedoras. De hecho, este excesivo apalancamiento es una de las principales causas de la angustia emocional en el trading. Fíjese en cómo ganaron dinero las Tortugas: aprendieron un método de trading, aprendieron a ser consistentes con dicho método y Richard Dennis les dio suficiente dinero como para que pudieran operar en varios mercados con suficiente tamaño como para añadir contratos a las posiciones rentables. Incluso con esos recursos, no todas las Tortugas tuvieron éxito. El talento, la habilidad y la oportunidad son los ingredientes del éxito y todos estos están distribuidos de forma normal entre los traders, al igual que están distribuidos de forma normal entre el público en general.

Tercer mito: la principal causa de fracaso en el trading es una falta de disciplina. Este es un mito perpetuado por individuos que se dicen “entrenadores de trading” y “gurús” y que: a) en realidad no operan y b) tienen un interés creado en que usted crea que lo único que le falta para conseguir el éxito son sus servicios. La principal causa de fracaso en el trading es la carencia de una ventaja objetiva en el mercado, operando al azar sobre patrones que no han sido testeados para ver si son rentables. Nunca consideraríamos comprar un coche simplemente echándole un vistazo. Querríamos saber más, conducirlo, mirar debajo del capó. Sorprendentemente, no obstante, muchos traders arriesgan mucho más dinero operando sobre patrones que nunca han estudiado o testeado. Muchas veces, el motivo por el que se desvían de sus métodos es que, intuitivamente, se dan cuenta de que esos métodos no funcionan. En cualquier campo basado en el rendimiento, vemos una verdad simple y dura: los mejores pasan mucho más tiempo practicando su juego, su carrera o su actuación de lo que pasan jugando, compitiendo o actuando. Esto es igual de cierto para la actriz de Broadway que para el atleta olímpico. Muchos traders, no obstante, creen que será suficiente con ir aprendiendo sobre la marcha. Desafortunadamente, a menudo sus cuentas no sobreviven a sus curvas de aprendizaje. Un ejecutivo bien situado en una empresa de trading me confió el año pasado que el tiempo medio que le lleva a un trader típico fundirse su cuenta entera es unos siete meses. No es que estos traders no tengan disciplina: simplemente no han practicado lo suficiente como para descubrir los mercados y estilos de trading adecuados para ellos y para perfeccionar su habilidad. En cualquier otro campo, uno puede encontrar niveles relativamente fáciles de competición: uno puede apuntarse a un grupo de teatro aficionado, jugar al golf en hoyos fáciles o ajustar el nivel de dificultad del programa de ajedrez. En cambio, en el trading no hay un nivel de competición fácil. Cuando introduce una orden en la bolsa, está enfrentándose a los profesionales desde el primer día. ¡No es extraño que sea tan difícil triunfar! La disciplina es necesaria para tener éxito en el trading, pero hay otros muchos factores aparte de la disciplina. Hace falta practicar de forma ordenada y cultivar las habilidades necesarias para leer los mercados y actuar sobre sus patrones.

En un mundo ideal, no tendría que intentar desmontar estos mitos. Usted podría obtener mensajes realistas acerca del éxito en el trading de las firmas de correduría, de las empresas que proporcionan paquetes de gráficos, de los gurus del trading, de los libros y las revistas. La realidad, no obstante, es que la mayoría de estas entidades con ánimo de lucro tienen un interés creado en perpetuar un sueño que, en realidad, es una fantasía cruel: que cualquiera puede triunfar a lo grande sin realizar y mantener un esfuerzo importante.

¿Me convierte esto en un viejo cascarrabias que quiere quitarle la ilusión a miles de aspirantes a traders? No lo creo. El motivo por el que escribí mi segundo libro, Enhancing Trader Performance, fue mostrar que hay un proceso común subyacente al desarrollo del rendimiento de élite en cualquier campo. Este proceso incluye varios componentes:
  • Encontrar su nicho de mercado: identificar un campo en el que pueda aprovechar al máximo sus habilidades, talentos e intereses.

  • Práctica deliberada: practicar las habilidades en un entorno cada vez más realista para prepararse para los desafíos de los partidos, las actuaciones o el trading real.

  • Un feedback constante: la revisión intensiva del rendimiento para identificar los puntos fuertes y débiles, para poder capitalizar los primeros y tratar los segundos.
Los traders de éxito que conozco han encontrado un mercado (o varios) y un estilo de trading que capitalizan sus habilidades. Han trabajado incesantemente en sus habilidades, utilizando el vídeo para repasar los mercados y su rendimiento y utilizando simuladores para practicar en distintas condiciones de mercado. Para mantener ese esfuerzo es necesario que le guste el mundo de los mercados, algo que no le ocurre a todos los traders. A algunos traders les encanta la acción, a muchos les encanta el sueño de ganar dinero, a otros les encanta la oportunidad de trabajar para ellos mismos – pero a muchos no les gusta el trabajo en sí: el esfuerzo por entender a la perfección los patrones de oferta y demanda.

El éxito en el trading es posible al igual que en cualquier otro campo. Si alguien le dice, no obstante, que el camino hacia el éxito en el trading es distinto que para ser cirujano o atleta profesional, sepa está escuchando un mito. Si elige el camino del profesional de élite, el trading puede ser un desafío maravilloso y gratificante. Si el trading no es el camino ideal para su desarrollo como persona, entonces le irá mejor buscando su pasión en otro sitio y gestionando su dinero con prudencia. El objetivo es desarrollar lo mejor de uno mismo, ya sea como trader o como otra cosa. Su vida no se merece menos.

Traducido del original: Three Pervasive Myths of Trading Psychology

jueves, 2 de julio de 2009

El trading y el procesamiento de la información: por qué los traders se sabotean a sí mismos

A veces escuchamos a los traders decir que se están saboteando a sí mismos. No hacen lo que deberían y a veces hacen lo que saben que no deberían hacer. Generalmente, los traders atribuyen estos problemas a dificultades personales. En este artículo, no obstante, voy a sugerir que tal “sabotaje” tiene una fuente muy distinta: una que rara vez admiten los psicólogos y entrenadores de trading.

En mi reciente artículo sobre la epistemología del trading, sugería que la integración conceptual es esencial para hacerse un experto en cualquier campo. Para esta integración no basta simplemente con tomar conciencia de la situación a nivel intelectual. Más bien, esta integración se convierte en una lente a través de la cual el experto ve el mundo. El médico experto, por ejemplo, ve las quejas de los pacientes de forma agrupada. Estos grupos se organizan en base a su comprensión de los órganos, las patologías y los diagnósticos. Un paciente con una mandíbula hinchada puede tener (entre otras cosas) paperas, un tumor de la glándula parótida, piedras salivares o una infección bacteriana. Piense en la gran cantidad de información necesaria para ordenar estas posibilidades para conseguir un diagnóstico personalizado adecuado – y todavía le queda recetar los medicamentos adecuados. En cuestión de minutos, el médico experto puede limitar las posibilidades, encargar las pruebas y escáneres adecuados y comenzar el tratamiento.

Un médico experto se parece mucho a un inversor a largo plazo: para convertirse en uno hace falta una integración consciente de la información adquirida durante un periodo de tiempo considerable. Una base amplia de conocimiento se utiliza para tomar la decisión adecuada en cada situación concreta. Este tipo de habilidad basada en el razonamiento se puede encontrar en otros muchos campos, desde la jurisprudencia (el juez del Tribunal Supremo que debe integrar los detalles de un caso concreto con un largo historial de casos relacionados para tomar una decisión) a la ingeniería.
Otras formas de maestría, tal y como la del trader a corto plazo, no permiten el lujo de tomar decisiones con calma. El piloto de combate, el portero de fútbol o el policía de los GEO debe integrar la información sobre la marcha, tomando decisiones críticas por “instinto”. Este instinto, no obstante, es en realidad una habilidad altamente automatizada. El scalper experto integra una gran cantidad de información de precio, volumen, hora del día y cambios en la profundidad del mercado. Esta integración, no obstante, no es un proceso deliberativo. Está integrado en la percepción del scalper. Al igual que en el beisbol un bateador debe integrar rápidamente la información sobre el lanzamiento del pitcher, la rotación de la pelota, la altura de lanzamiento y cuántas faltas lleva para poder decidir si intenta batear o mejor deja pasar la pelota, el scalper no puede permitirse el lujo de la deliberación. Una operación entera puede durar apenas unos segundos.

La pericia basada en la percepción es una necesidad evolutiva. Hay muchas situaciones en la vida – desde evitar a un coche que se nos viene encima a la interacción social compleja – que requieren que reaccionemos más rápidamente de lo que podemos procesar explícitamente. Tal y como describo en mi libro, la función del entrenamiento es someter a los atletas, artistas o traders a los patrones en tiempo real de un partido, una actuación o una operación de trading para afinar su pericia basada en la percepción. Ésta es una de las formas en las que el entrenamiento de los traders a corto plazo se parece más al entrenamiento de los atletas (en inglés) que a la educación de los jueces del Tribunal Supremo. Los inversores pueden aprender a ponderar los hechos y sacar conclusiones razonables como los jueces. Los traders a muy corto plazo, no obstante, necesitan integrar su pericia en sus sistemas de percepción. Son pilotos de carreras en un circuito, no conductores consultando un mapa de camino a la playa.

Hace tiempo, cuestioné varios mitos de la psicología del trading señalé que hay un proceso común a la adquisición de habilidades. Lo que podemos concluir de lo anterior es que el trading requiere habilidades muy distintas, dependiendo en parte del marco temporal del participante en el mercado. Cuanto mayor sea el marco temporal, más importante son la deliberación y el razonamiento explícitos. Cuanto más corto sea el marco temporal, mayor es la necesidad de un procesamiento perceptual rápido basado en el reconocimiento de patrones.
Cuando, no obstante, un trader opera en un marco temporal que es intradía, pero no al nivel de arañar unos ticks, tenemos un reto cognitivo único: la necesidad de integrar la habilidad perceptual con una base de conocimiento explícita. O, de forma más simple, la necesidad de integrar nuestros instintos con nuestro razonamiento. El cirujano de urgencias es un buen ejemplo de un experto que debe conseguir tal integración: tomar decisiones rápidas y sobre la marcha con un paciente al borde de la muerte, pero también poseer una gran cantidad de información con respecto al tratamiento adecuado. Un trader que opera con posiciones que duran entre minutos y horas debe responder rápidamente a cómo se desarrolla el mercado en tiempo real, pero también debe procesar constantemente información explícita sobre dónde está el valor justo de mercado, quién está participando en el mercado, si está dominando el sentimiento comprador o el vendedor, etc. Muchos, muchos traders tienen problemas porque les falta la preparación para coordinar lo que saben y lo que ven. Están operando en un marco temporal que requiere, no una, sino dos formas de maestría.

Muchos problemas de rendimiento en el trading – esos que parecen auto-sabotajes – no son el resultado de problemas de personalidad. Más bien, son el resultado de una integración defectuosa de estas dos formas de maestría. Por eso es por lo que puede que sepamos la operación que debemos realizar, pero no la vemos a tiempo para introducir la orden. De forma parecida, podríamos ver una operación estupenda y convencernos a nosotros mismos de por qué no la deberíamos tomar. Es como si tuviésemos dos cerebros: uno entrenado para responder instantáneamente a nuestras percepciones, el otro entrenado para ponderar los hechos relevantes. En cierta manera, es más fácil ser un scalper puro y duro o un inversor a largo plazo. El scalper prácticamente puede operar con el piloto automático puesto, respondiendo a los cambios en la profundidad de mercado de operación en operación. El inversor a largo plazo puede acumular distintos análisis y revisar los mercados semanalmente.

Pero ¿qué ocurre cuando seguimos los mercados a corto plazo, tick a tick (como el scalper), pero tomamos decisiones basadas en patrones planificados (como el inversor)? Corremos el riesgo de tener mentalmente dos series de datos y resultados que se interfieren entre sí. ¿Cómo solucionar este problema? Ese será el tema de mi próximo artículo. Por ahora, permítame sugerir un principio básico: las operaciones deben ser gestionadas sobre la misma base en la que se introdujeron. Eso quiere decir que, si iniciamos una operación por una serie de criterios razonados y planificados, necesitamos una serie de criterios razonados y planificados para gestionar la operación y necesitamos limitar nuestro seguimiento del mercado a esos criterios. Y al revés, si entramos en una posición por instinto, necesitamos gestionar la operación en base a lo que percibamos, no según todas las otras posibilidades que pensamos podrían ocurrir.

Los problemas de trading comienzan cuando iniciamos una posición en base a un sistema de procesamiento de la información, pero lo gestionamos mediante otro.

Traducido del original: Trading And Information Processing: Why Traders "Sabotage" Themselves

miércoles, 1 de julio de 2009

El trading y los estilos de aprendizaje

La estudiante de Medicina que vino a mi despacho en busca de consejo estaba sufriendo un ataque de pánico. Tenía un examen importante al día siguiente y no estaba preparada. A pesar de que era una estudiante brillante y motivada, no se le daba bien la lectura. Cada día grababa en cinta las clases y las escuchaba en casa. Desafortunadamente, el profesor anunció que el examen del día siguiente sería sobre el material del libro de texto – y éste no estaba disponible en audiolibro.

Me dijo que estaba segura de que iba a suspender. ¿Qué podía hacer?

Buscando una solución, le dije que sin duda esto ya le tenía que haber pasado antes. Al fin y al cabo, no todos los libros de texto se publican también como audiolibros.

Asintió y me explicó que anteriormente iba a la universidad cerca de casa de sus padres. Cuando no podía conseguir un audiolibro, sus padres le leían en voz alta el libro normal.

Tenía sentido.

Así que, durante el siguiente par de horas, le leí el libro a esta estudiante mientras ella me hacía preguntas. Aprobó el examen con una gran nota y se graduó entre los mejores de su clase.

Fue un ejemplo dramático de los estilos de aprendizaje en acción. Mi estudiante tenía una dificultad de aprendizaje en el área de la lectura: el procesamiento visual de la información no era uno de sus fuertes. Pero si escuchaba la información y tenía la oportunidad de hablar sobre la misma, podía comprender y retenerla muy bien.

Incluso los que no tenemos discapacidades tenemos ciertos puntos fuertes y débiles en nuestros estilos de aprendizaje. Cuando necesito encontrar una dirección que no conozco, los mapas me resultan muy poco útiles. Lo que hago es traducir el mapa en una serie de instrucciones verbales – “A la derecha en la avenida 43, a la izquierda en la calle 34” – y a continuación las memorizo. Leer y escribir son mis puntos fuertes.

Los educadores describen cuatro tipos de aprendizaje dominantes:
  • Visual
  • Auditivo
  • Lectura/Escritura
  • Kinestésico

Juntos y en inglés, estos forman el acrónimo VARK. Pueden realizar un cuestionario simple y rápido (en inglés) para ver cuál es su estilo.

Tal vez los distintos enfoques de trading son simplemente un reflejo de los puntos fuertes y preferencias de aprendizaje de los traders. Muchas estrategias técnicas de trading – desde la interpretación de gráficos a los patrones del CCI de Woodie – dependen del procesamiento visual de la información. El creador de mercado en el banco de inversión que está continuamente en el teléfono con los clientes – o el operador de corros que valora la actividad de mercado en base al barullo de los otros operadores – procesa la información mediante los canales auditivos. Un analista cuántico, que investiga sus ideas leyendo informes financieros y compilando datos para formular hipótesis, tiende a la lectura y la escritura.

¿Pero y qué hay del trader Kinestésico? Recientemente tuve una experiencia que me bajó los humos trabajando con uno.

Las personas que aprenden de forma kinestésica aprenden mediante la experiencia práctica y directa. Mi hijo Macrae nunca se plantearía leer un manual para ensamblar un aparato electrónico. Lo mira, le da un par de vueltas, prueba unas cuantas cosas y descubre cómo montarlo. Aprende mediante el ensayo y error (¡y además monta el aparato antes de que yo haya terminado de leer el manual!)

El trader kinestésico con el que trabajé vino a mí preocupado por lo presionado que se sentía para triunfar. Su operativa se basaba en patrones que, observé, dependían de que los mercados tuviesen tendencia. Su sistema era rentable, pero su ratio de operaciones ganadoras sobre operaciones perdedoras no era particularmente alto. Le sugerí un simple filtro de tendencia que eliminaría muchas de las operaciones perdedoras. Cuando lo probó, su nivel de estrés aumentó considerablemente.

¿Qué fallo?

Resulta que él necesitaba sus operaciones perdedoras. No porque tuviese un deseo de perder, sino porque él – al igual que Macrae – aprendía mediante el ensayo y error. Las operaciones perdedoras le daban información sobre si el mercado tenía tendencia o no. Tantear el mercado a primera hora con operaciones pequeñas le daba la información – y la confianza – para introducir operaciones más largas cuando se producían sus patrones en un mercado con movimiento.

Irónicamente, eran sus intentos de mejorar su rentabilidad eliminando las operaciones “malas” – una trampa en la que yo también caí – lo que estaba presionándole. Estaba operando en contra de su propio estilo de aprendizaje y su ansiedad era una señal de alerta de que no estaba aprovechando sus puntos fuertes.

¿Cuántos otros traders se estresan operando porque intentan procesar la información de formas que no les funcionan? ¿Cuántos entrenadores no consiguen ayudar a los traders porque les ofrecen información en un formato y los traders necesitan procesarlo en otro?

Los traders están en el negocio de procesar información. ¿Cuánto lee? ¿Cuánto depende de los gráficos? ¿Cuánto discute sus ideas con otros u obtiene ideas de videos, TV y otros medios? ¿Cuánto tantea el mercado, haciéndose una idea de cómo se está moviendo con posiciones pequeñas? Al igual que le ocurría a mi estudiante de Medicina, es más probable que tenga éxito si aprovecha sus puntos fuertes de aprendizaje.

Traducido del original: Trading and Learning Styles

La cognición social y el trading: segunda parte

La primera parte de este artículo argumentó que buena parte del pensamiento es un proceso social; aislados de la interacción con otros traders testeando y revisando ideas, los traders recaen en un círculo vicioso interno que magnifica sus sesgos de percepción y sus tendencias conductuales. En otras palabras, muchos problemas de disciplina se podrían deber a problemas de aislamiento – en menor medida ciertamente, pero tal vez de forma parecida a las distorsiones cognitivas y al comportamiento alterado que se produce durante una exposición prolongada al aislamiento sensorial.

Lo que me llamó la atención sobre esto fue una experiencia con un trader grande hace poco. Él había estado perdiendo una cantidad de dinero importante, en gran medida debido a una mala gestión del capital cuando se frustraba. Mi trabajo con él, como buena parte de mi trabajo en los entornos de firmas propietarias, se realizó mientras él estaba operando e interactuaba mucho conmigo. Esto resulta útil por dos motivos: ofrece una indicación inmediata de si mi asesoramiento resulta útil o no (¡las pérdidas y beneficios son jueces implacables!) y permite observar los procesos que hacen que este asesoramiento resulte más o menos útil.

Con este trader en concreto, los resultados fueron considerables. Unas pérdidas importantes se convirtieron en breve en unas ganancias importantes. Puesto que este trader estaba realizando docenas de operaciones por día y que trabajamos juntos muchos días, es muy poco probable que la diferencia en el rendimiento se debiese a la suerte. Hubo algo en el asesoramiento que supuso una diferencia importante, pero ciertamente no fue ninguna idea brillante sobre el mercado que yo le diese. De hecho, limité mi conversación con el trader a realizar observaciones sobre su operativa y alguna observación de vez en cuando sobre el comportamiento del volumen, los indicadores, sectores, etc.

Tampoco creo que le ofreciese ninguna gran revelación psicológica; no estábamos haciendo psicoterapia. Las conversaciones se centraron simplemente en lo que el trader estaba haciendo que funcionaba y lo que no era eficaz, mezclado con la charla social normal. Un trader que nos observaba negaba con la cabeza sin poder creerlo: “¡Le he estado diciendo los mismo durante meses!”

Creo que fue una observación aguda. No era tanto el contenido de la comunicación lo que resultaba efectivo, sino el proceso: lo que había sido un diálogo interno dañino acerca de perder dinero, echarse la culpa, frustrarse y querer recuperar el dinero pasó a ser un diálogo social constructivo centrado en el rendimiento y en el mercado. En condiciones de diálogo social positivo, este trader podía acceder a sus habilidades de lectura del mercado y ejecutar buenas operaciones. En condiciones de una retroalimentación interna negativa, las sutiles pistas que el trader detectaba en los patrones (en inglés) se veían desbordadas por la agitación emocional.

Lo que debemos aprender de esto es que lo que sabemos es, al menos en parte, una función de cómo interactuamos. En un modo cognitivo – aislados de observaciones de terceros que nos ayuden a ajustar nuestro trading – perdemos acceso a la información y perdemos la capacidad de aprovechar nuestras habilidades. En otro modo – basado en el diálogo constructivo – de repente nos convertimos en traders ejemplares.

¿Funciona esto con todos los traders? En absoluto. Hay muchos traders que se han beneficiado mucho menos al trabajar conmigo – y algunos que no se han beneficiado en absoluto. Puede que los traders más habituados a procesar la información socialmente (el trader en mi ejemplo es un individuo extremadamente social y extrovertido) sean los que más se beneficien de un entrenamiento interactivo. Un trader distinto, uno que sea más analítico, podría beneficiarse más interactuando con un experto en estadística o un analista de mercado.

En cualquier caso, la interacción social puede potenciar los estilos cognitivos de procesamiento de los traders, mejorando los talentos innatos. Esto no tiene porque requerir un asesoramiento formal; simplemente hace falta participar en el tipo de conversaciones entre colegas profesionales que sacan lo mejor de cada uno. Al hablar con otros, inevitablemente nos escuchamos a nosotros mismos y escuchamos reacciones a lo que decimos. Esto, a su vez, cambia cómo vemos y respondemos frente a las situaciones. Es difícil venirse abajo cuando uno está manteniendo un diálogo constructivo con un valioso colega.


Traducido del original: Social Cognition and Trading: Part Two