martes, 13 de abril de 2010

Reflexiones sobre la vida, la motivación y las metas impotentes

El gurú de la motivación Tony Robbins señaló una vez: “Las personas no son vagas. Simplemente tienen metas impotentes – es decir, metas que no les inspiran”. Mi experiencia es que esto es muy cierto en los traders: muchas de sus metas son impotentes. Están escritas en un diario o en una nota post-it pegada a la pantalla del ordenador, pero no son metas que les inspiren. No les inspiran un deseo de actuar.

Nos castigamos a nosotros mismos por la falta de disciplina cuando no perseguimos nuestras metas, pero nunca nos paramos a pensar que tal vez nuestras metas no nos sirvan.

Muéstreme una persona a la que le cueste salir de la cama por la mañana y le mostraré una persona con metas impotentes. Ningún niño tiene problemas para saltar de la cama temprano por la mañana el día de Navidad para ver lo que le ha traído Papá Noel. ¿Ese mismo niño un día de colegio? Puede que haga falta llamarle varias veces para que salga de la cama.

Pasamos tanto tiempo de nuestra vida adulta apagando fuegos que nos olvidamos de “prender fuego al mundo”.  Los niños no tienen ningún problema soñando en marcar el gol de la victoria en la final del mundial o en ser superhéroes. De alguna forma eso se pierde al preocuparse por las cuestiones “prácticas”, tal y como se dio cuenta el Principito. Pero una vida impotente no es una vida práctica en absoluto.

Su trabajo no es encontrar la siguiente gran tendencia o patrón de mercado. Es encontrar las metas que le inspiren, que le hagan saltar de la cama por las mañanas y entusiasmarse con su día a día. Mientras tenga estas metas, seguirá siendo joven de corazón – y de espíritu. Y persistirá y encontrará esos patrones y tendencias.

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